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Resolver las crisis de pareja por vía amistosa, la mejor opción para la familia

Por increíble que parezca, hasta el año 1981 el divorcio en nuestro país estaba prohibido. Las parejas se casaban y estaban avocadas a compartir mesa y colchón hasta que la muerte les separase, al menos de cara a la sociedad. Y si bien es cierto que existía la posibilidad de separarse legalmente, esto era algo socialmente reprobable.

Afortunadamente para todos, nuestra sociedad fue evolucionando y, en 1981, tras 45 años desde que se aboliera la primera Ley del Divorcio, aprobada en 1932 durante la 2ª República Española, se aprobó la actual Ley del Divorcio. A partir de ese momento las parejas que no deseaban seguir casadas podían romper legalmente su vínculo matrimonial, realizar el correspondiente reparto de bienes, acordar las visitas a los hijos y comenzar una nueva vida junto a otra persona, legalizando nuevamente la situación, si ese era su deseo.

Sin embargo, si bien es cierto que desde entonces los divorcios han aumentado sobremanera, también lo es que muchos de ellos no se producen de común acuerdo. En este aspecto aún no hemos evolucionado tanto, aunque vamos en el buen camino. Cada vez son más las parejas que deciden romper su relación contratando los servicios de profesionales expertos en divorcios de mutuo acuerdo, como los abogados de familia en Zaragoza. Estos profesionales conocen bien el sufrimiento gratuito que un divorcio por la vía contenciosa provoca en el núcleo familiar. Los problemas, lejos de solucionarse con la disolución de la pareja, se multiplican exponencialmente. Y con ellos, el sufrimiento de toda la familia. Principalmente de los hijos, quienes de pronto se encuentran instalados en un fuego cruzado sin saber bien cómo han de reaccionar.

Por contra, cuando hay mutuo acuerdo la pareja decide pacíficamente cuál será el reparto más adecuado de los bienes y de qué modo distribuirán su tiempo con los hijos. Los problemas son mínimos y en cuestión de un par de meses, todo queda legalmente pactado. No obstante, en caso de desavenencia en algún aspecto, los abogados de familia en Zaragoza pueden, llegado el caso, mediar entre ambos miembros de la pareja para dar una solución satisfactoria al problema. De este modo, el vínculo conyugal se disuelve, pero los integrantes de la familia viven la transición de manera pacífica y sin traumas. Esto facilita sobremanera los inevitables encuentros futuros y genera un sentimiento de tranquilidad y confianza que propicia el establecimiento de una relación cordial entre dos personas que han compartido su vida durante un tiempo.